Durante años, las pantallas LED de doble cara se asociaron con estructuras voluminosas, peso elevado y una instalación compleja. En entornos como aeropuertos, centros comerciales o estaciones de transporte, su presencia resolvía la comunicación visual, pero a costa del espacio y la estética.
Hoy, esa percepción está cambiando.
Las pantallas LED de doble cara ultra delgadas, con grosores inferiores a 50 mm, están redefiniendo la forma en que el contenido digital se integra en la arquitectura moderna.
Desde la experiencia de Industrie des HC, la reducción extrema del espesor no es solo un logro técnico, sino un factor estratégico para diseñadores, operadores y marcas.

Por qué el espesor importa más de lo que parece
A primera vista, unos pocos centímetros pueden parecer irrelevantes. Sin embargo, en proyectos reales, el grosor de una pantalla LED influye directamente en cuatro aspectos clave:
Integración espacial sin interferencias visuales
En espacios de alto tráfico, cada elemento suspendido o instalado afecta la percepción del entorno.
Una pantalla gruesa rompe líneas arquitectónicas, bloquea vistas y genera sensación de saturación.
Un diseño ultra delgado permite que la pantalla:
Se integre visualmente sin dominar el espacio
Mantenga pasillos y áreas abiertas
Respete la estética original del edificio
La tecnología deja de “invadir” el espacio y pasa a formar parte de él.
Estética moderna: menos estructura, más contenido
La arquitectura contemporánea apuesta por:
Líneas limpias
Volúmenes ligeros
Sensación de fluidez
Una pantalla LED delgada se percibe más como un lienzo digital flotante que como un equipo industrial.
Esto es especialmente relevante en:
Retail premium
Hoteles de alta gama
Lobbies corporativos
Centros de transporte modernos
Aquí, la pantalla no solo comunica; refuerza la imagen del espacio y de la marca.
Instalación más simple, menos carga estructural
El espesor reducido suele ir acompañado de:
Menor peso por gabinete
Estructuras de suspensión más ligeras
Menor exigencia sobre techos y vigas
En la práctica, esto significa:
Instalaciones más rápidas
Menores costos en ingeniería y materiales
Mayor flexibilidad en ubicaciones suspendidas
Para muchos proyectos, esto abre la puerta a instalaciones que antes no eran viables.
Mejor experiencia visual desde todos los ángulos
En pantallas LED de doble cara, el perfil lateral es visible constantemente.
Un cuerpo voluminoso distrae y rompe la inmersión visual.
Un diseño ultra delgado:
Reduce la presencia física del hardware
Mejora la percepción desde ángulos laterales
Hace que el contenido sea el verdadero protagonista
El espectador recuerda el mensaje, no la estructura que lo sostiene.
Impacto directo en el costo total del proyecto
Menor espesor no es solo diseño; también es optimización de costos:
Menos acero en sistemas de suspensión
Menos mano de obra en montaje
Menos refuerzos estructurales
En proyectos de gran escala, estas variables pueden representar un ahorro significativo, sin sacrificar calidad ni rendimiento.
Más allá del diseño: rendimiento profesional
Una pantalla LED de doble cara moderna y ultra delgada debe ofrecer, además:
Alto brillo adaptable a entornos interiores y semi-exteriores
Alta tasa de refresco para grabación con cámaras
Funcionamiento independiente en cada cara
Diseño eléctrico eficiente para reducir consumo y calor
Sistemas de seguridad mecánica y antivibración
El verdadero valor está en combinar perfil delgado con fiabilidad a largo plazo.
Aplicaciones donde el diseño ultra delgado marca la diferencia
Aeropuertos y estaciones de transporte
Centros comerciales y atrios abiertos
Exposiciones y museos
Espacios corporativos y lobbies
Señalización suspendida de doble orientación
En estos escenarios, la pantalla no debe “pesar” visualmente. Debe flotar, informar y atraer.













